PETRÓLEO Sergio Chango López (Argentina) El loco Astudillo vivía cómodamente en su apartamento de Punta del Este, en verdad vivía en la punta este de mi pueblo en la zona norte, pero el norte pobre, el cual también era nuestro barrio, el de las cunetas, el barro, los montes, la Chacarita llena de chatarras, las pescas, las escondidas, el de olor a palomas y a anguilas y la pelota de fútbol. El loco Astudillo había llegado desde su Chaco natal, desde Quitilipi, con un bolso cargado más de miserias que de ilusiones, una alforja que traía más dolores y luchas que panes comidos y menos triunfos que Huracán de Tres Arroyos en su paso por primera división. Su sombrero particular, un par de lentes de mujer que le vendió un almacenero embustero, una mirada fija en el horizonte, unos bigotes mostachos del color del PETRÓLEO y un par de guantes de boxeo de su incomprobable paso por el pugilismo. Los guisos, sopas y fideos compartidos, las cacerolas con moncholos, los cuentos de piratas, las remo...
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