MÉXICO - DÍA 5

MÉXICO
Stefani Sacchi (Argentina)

El vínculo entre el padre y una hija es de las cosas más lindas que pueden pasar en la vida. Escribo esto desde mi rol de hija mujer. Sé muy bien que soy la preferida de mi papá Sergio. Soy su única hija mujer.
La conexión es épica, él está para mí siempre y yo para él. Me gusta todo de nuestra unión extremadamente fraterna. Pero hay un gusto que me doy de vez en cuando y es escucharlo hablar de fútbol. Mis amigas no hablan de deporte con sus padres y yo les digo que no se dan una idea de lo que se pierden.
Ver iluminarse los ojos de mi padre a más no poder cuando me habla de Maradona, es de los legados más lindos que pienso transmitir a mi descendencia.
El mundial de México del 86 es un tema recurrente. Si, una obviedad. Sé de memoria el oportuno choque argentino-inglés y la final soñada, hecha realidad.
Sé que le robaron a los sovieticos ante Bélgica en un resultado 4-3. Pero después en semis, Argentina honró el buen fútbol con dos placenteros goles de Diego. El diez, siempre el diez. Amo y señor de la pelota en territorio mexicano.
Bilardo, otro que no falta en las conversaciones. Al que no le tenían fe poco antes de que comenzara la copa del mundo. Creo que muchos empujones de vida que me ha dado el Sergio para alentarme ante determinadas situaciones tienen base Bilardista. Bilardo: tan admirado por mi papá que este año cuando salió una serie en su honor me suscribí a la plataforma solo para que la pueda ver.
La mano de D10S y la obra estelar de gambetas, las sé a la par del Padrenuestro y el Preámbulo de la Constitución Nacional.
Por último, hay un gesto que mi padre siempre recuerda durante el partido Argentina vs. Inglaterra. Un tiro de esquina que Diego fue a patear y sacó el palo del córner con banderín incluído. Le molestaba. Se generó una discusion con el juez de línea y tuvo que bajar la cabeza y colocar el banderín en su lugar. Se portó como un señor.
Y así, cruzando palabras de México del ’86, mi papá me deja más enseñanza que la propia escuela. Por eso es mi padre y por eso lo quiero tanto. Porque sus ojos verdes resaltados al hablar de lo que ocurre en un césped igual de verde, son una inspiración para mí. Cómo Argentina soy una agradecida de haber nacido en la tierra de Maradona, como mujer soy una afortunada de tener la misma sangre que mi buen hombre, mi papá.


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