MÉXICO - DÍA 5
MÉXICO HERMANO.
Poeta de Varela (Argentina)
Mañana a las 16, hora de nuestro país, estaré frente a la pantalla del televisor con la bandera, los mates y las tortas fritas alentando a mi querida celeste y blanca que en Qatar jugará el segundo partido en esta fase de grupos. El rival es México. Y el resultado será determinante para uno y otro equipo.
No sé por qué me viene a la memoria aquel primer año del profesorado de Geografía y Ciencias Sociales - que tuve que abandonar en tercer año por razones laborales - y mi asombro al descubrir la riqueza histórica y la maravillosa tradición cultural, de la región mesoamericana, cuna de una de las grandes civilizaciones del continente, y de la que dicho país forma parte.
Desde entonces, he soñado con viajar a conocer aquellas tierras. A primera vista parece algo imposible, pero aprendí que cuando uno desea algo con todo su corazón, el deseo se cumple. Y como soy un hombre de mucha fe, considero que en el momento que Dios lo crea justo, así será.
Mientras tanto, cierro los ojos por un momento y me veo en el Distrito Federal, buscando antiguos vestigios de Tenochtitlán. Es cierto que muchos de ellos ya fueron hallados, pero aún quedan muchos otros por descubrir. Admiro la tarea de los arqueólogos.
Y al llegar al estadio donde Argentina ganó el campeonato mundial de 1986, juro que sentí la algarabía de la hinchada albiceleste celebrando el título y hasta lo vi al Diego, nuestro amado diez, levantando la copa. Una emoción indescriptible.
Pero vuelvo a mi realidad: trabajos que entregar, archivos que clasificar, libros que acomodar, el proyecto de retomar el profesorado y las ansías de que ya sea sábado por la tarde.
Escucho por la radio que, allá lejos, hubo gresca entre argentinos que no se aguantaron ser blanco de las chanzas de los mexicanos, por haber perdido el primer partido. Y algunos temen por lo que pueda pasar luego del enfrentamiento entre ambos equipos.
Y me da mucha vergüenza. Muchachos… ¡Somos grandes! Bromas y memes en redes sociales, siempre hay; un insulto lanzado al aire, hasta es entendible, todos queremos que nuestro equipo gane. Pero la violencia, ¿Con qué necesidad? ¿En qué tramo del camino se perdieron los valores que nos enseñaron nuestros padres, nuestros abuelos? ¿Cuándo van a entender que es un juego y que sólo son rivales durante noventa minutos dentro de la cancha, y no enemigos?
Ganará el que desarrolle una mejor estrategia o acaso tenga una pizca más de suerte. Pero no olviden que, terminado el partido, Argentina y México, siguen siendo países hermanos de este bendito suelo americano, nuestra Patria Grande, esa que soñaron alguna vez, muchos grandes de la historia.
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