PETRÓLEO – DÍA 3

PETRÓLEO

Pincén Carracedo (Argentina)

Generalmente no me sale muy bien caminar entre tantas hojas sin hacer mucho ruido, pero no hay otra forma de llegar hasta la casa de Joaco. Así que siempre lo mismo: la parte delantera de la casa de Joaco llena de hojas en pleno otoño, empiezo a caminar y el rottweiler de la vecina de al lado comienza a ladrar desesperadamente y así varios perros de la cuadra. Pero, mirémosle el lado bueno, Joaco no necesita un timbre porque apenas camino entre las hojas él ya sabe que hay alguien aproximándose hasta su puerta. A ver… a él lo conocí en una esquina mal iluminada en la Avenida 7 (La Plata, Buenos Aires). Le salía humo de la boca y lo veía muy despreocupado. Estábamos esperando al colectivo cuando llega una chica muy hermosa que lo saludó con un beso en la boca y le puso la mano en la panza de Joaco. La piba se fue e instantáneamente vi como Joaco abría bien grandes ambos ojos y su camisa blanca empezó a teñirse de rojo. Le salía borbotones de sangre en la zona abdominal. Se cayó de rodillas, el cigarrillo que tenía en la mano izquierda jamás se le cayó. Y de rodillas, con una leve sonrisa le dio una pitada más y cayó de frente al suelo.

Primeros ladridos, ahí comienzan a ladrar en orden: Frank de la casa de al lado, Homero de la casa de enfrente, Romi de la casa de atrás y todos los demás. Además, es inconfundible el sonido de la pisada de Jere porque hay una pisada que es más suave que la otra. Me contó que hace muchos años tuvo un accidente en bici: iba en bajada muy veloz y había un poco de petróleo desparramado en la calle, él dice que parecía apropósito, como que alguien lo había dejado ahí para que él se resbale. Quiso evitar esa mancha de petróleo, pero no lo logro y se cayó quebrandose la cadera. A ver… a él lo conocí esperando al colectivo en Avenida 7. Estaba fumando un cigarrillo y la veo a Nati que viene a mi encuentro. Me sorprendió mucho porque pensé que estaba de viaje, me da un beso en la boca y siento un frio muy grande en mi panza. Ella se va dejándome con un pinchazo en mi panza. Mí ultimo pensamiento antes de desmayarme fue “sabía que era violenta pero no creía que tanto jaja”.

Se desmayó y justo vino el colectivo. Le dije al chofer que llame a una ambulancia mientras yo llamaba a la policía. Aquella mujer de vestido rojo se perdió y no la vi más.

Vuelvo a abrir los ojos y me encuentro en el hospital con la mirada de un extraño. Me dijo que se llamaba Jere. Ese día conversamos muchísimo. Yo tenía para 2 semanas en el hospital porque me cosieron y tenía que esperar para que, luego de unos días, me sacaran los puntos.

Por suerte llegó la ambulancia muy rápido y lo llevaron al hospital. Vino también la policía y les dije lo que vi. Luego de unos días Joaco abrió los ojos y estuvimos conversando muchísimo en el hospital. Le conté sobre un “accidente” que tuve hace unos años de un resbalón con mi bici porque alguien desparramó petróleo para que me cayerá. Él me dijo porque alguien querría eso. Le dije que no sabía por qué. Le pregunté lo de la mujer, ¿por qué le clavó un cuchillo en la zona abdominal? Él dijo que no lo sabía porque hizo eso.

Me dijo que no sabía porque alguien dejaría petróleo en la calle para que él se resbalara. Me preguntó por lo de Romi, porque ella haría algo así. Simplemente no lo sé.

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