SOMBRAS - DIA 2
KITY
Héctor Raúl Gurvit (Argentina)
Es increíble cómo, llevados por la soledad, somos capaces de dañarnos. De una u otra manera vivimos condicionados por la “otra”. O por el otro. Maldito machismo. Por la ausencia. Necesito un cuerpo. Hoy necesito un cuerpo. No me importa el sexo, cualquiera. Muero. Todas las mañanas muero un poco. Agobiada me levanto como sonámbula en el medio de una refriega de llanto que se me incrusta detrás de los ojos. Cómo hacer para seguir viviendo si no puedo ni siquiera levantarme. Cada mañana me digo “hoy no quiero ir a trabajar, me quiero quedar quieta, en la cama, llorando”. Cuánto dolor. Y no tener un teléfono para comunicarme con el cielo.
Hay un tema musical que se llama Sombras. Es viejo, se lo escuché a la abuela, que le gusta Sandro. Y tiene una foto que se la firmó un día que lo fue a ver al Gran Rex. Dice: “cuando tú te hayas ido me envolverán las sombras”. Firmaba con un marcador dorado. Y yo estoy en ese lugar, en el lugar de la oscuridad. Te me escapás. Estoy desesperada, no me contestás los WhatsApp, ni siquiera los lees. Muchas veces me pregunté cuándo una persona se saca su máscara y actúa tal como es. En qué momento se es el Mr. Hyde. que todos llevamos adentro. Tuvimos una discusión, de nuevo, siempre. Una observación casi superficial, insignificante, devino en una pelea. No sé qué pensar ni cómo actuar ni qué quiero. Resulta que cada vez que te hago una observación me desplegás una perorata de mierda. ¿Por qué es así tu comportamiento? Pero eso no sería nada, sólo que no admitís ninguna opinión en contrario. Y como yo prefiero callar a llevar adelante una disputa interminable, no puedo defenderme. Cuando te dije que no me gustaba como venías vestida, ¿te acordás? Cuando te pedí que te arregles mejor te despachaste con ese discurso monótono, repetido. Ese de hacerte la humilde: “Yo no soy una fifi, no estoy para mostrarme, soy así, no me interesa estar bien vestida, cada vez estoy más harta y no me dan ganas de vestirme bien. Y a la mañana corro de un lugar a otro y además me siento mal porque me duele todo el cuerpo porque estoy hinchada y voy al baño a cada rato”. Todo eso me lo decís para que me quede con culpa. Resulta que no solo te vestís mal. Se te cayó una muela hace ya como tres meses y no te apurás en arreglártela. Esto no te lo dije, pero lo pensé. Yo creo que me adivinaste el pensamiento, porque filosofaste: “siempre hago lo que los otros quieren”. Y te fuiste gritando. Por qué siempre gritás. Y te rajaste diciendo: “si no me necesitás más me retiro, me voy a ver el fútbol”, y no te fiste. Y me dije: ¿desde cuándo a esta le gusta el fútbol?
Caro, que ya no te soporta.
Comentarios
Publicar un comentario