SOMBRAS - DIA 2
CLASES DE FUTBOL PARA NIÑAS DE 9 AÑOS
Pilar Perez Quilez (España)
Semana 1
La niña aparece tímida y silenciosa, parece un fantasma que viniese de las sombras. Nosotras la ignoramos, ¿a qué viene esta si sabe que no puede jugar? Pienso yo, pero el monitor la saluda con ganas.“Vamos chica, que ya estábamos empezando sin ti”. Y la niña comienza a calentar como si jugara con nosotros durante los recreos.
Semana 2
Este profesor no sabe que ellas se quedan en las esquinas jugando a juegos aburridos que no requieren de todo el patio para desarrollarse.
La niña corre que se las pela, ¿cómo iba a imaginármelo si nunca la he visto jugar? No hay manera de pillarla y cubrirla. Menos mal que tiene poca práctica y no sabe rematar un buen gol, que si no…
Semana 3
Creo que esta niña esconde un secreto, algo que le ayuda a correr muy rápido. Debo observarla para saber por qué va tan rápido.
Semana 4
Me fijé en las coletas. En los latigazos que asestan sobre su cuello al desplazarse, ¿aprovecharán el impulso del viento para hacerle correr más?
Semana 5
Ni en altura ni el cuerpo le veo nada raro. Es delgada como yo, como casi todos los niños de la clase de fútbol para niños de 9 años. Ahora también fútbol para niñas.
Semana 6
No queda otra, he tocado la tela de su pantalón de chándal, parece que el grosor es igual que el mío. Estoy seguro de que si reviso su etiqueta también podré leer “50% algódón, 50% poliester”, como dice en el mío. Si le pido a mamá más detalles sobre ello me dirá que para qué necesito yo saber esas cosas, y no me apetece dar explicaciones...
Semana 7
¡Son las botas! Seguro estoy. En cuanto tenga un descuido mientras se cambia intentaré probármelas.
Semana 8
Las botas tienen una linea rosa dibujada, mamá no me compraría unas como éstas, aunque me quedan perfectamente…
Semana 9
Paseo por el vestuario con ellas puestas, mientras la niña se repeina frente al espejo sus coletas.
Semana 10
Agarro las botas, me las coloco rápido y huyo por la puerta del vestuario. Estoy en la pista, corro como un cohete, salgo del cole y doy una vuelta a la manzana, me siento ligero como una pluma, sigo corriendo sin pensar muy bien a dónde. No sé si seré capaz de volver ya las clases de fútbol solo para chicos de 9 años.
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