"LOS DE AFUERA SON DE PALO" - DÍA 12
LOS
DE AFUERA SON DE PALO
Jésica
Daiana Galeano Jarcousky (Argentina)
_Los
de afuera son de palo, esta relación es nuestra y de nadie más, me dijo ese
sábado cuando le conté lo que mi amiga opinaba de que él se fuera el fin de
semana de viaje con sus amigos.
Martina
opinaba que varios hombres solos irían a bailar y a conocer chicas, pero era lo
que yo también lo pensaba, sentía que sus amigos eran una mala influencia, que
lo emborracharían y… se me aparecían escenarios pocos favorables para mí, hasta
lo imaginaba viendo unas stripers o yendo a un cabaret. Es que es tan inocente y
sus amigos… se nota que quieren avivarlo.
No
sabía si eran mis inseguridades las que me estaban invadiendo, desesperándome
demasiado. Sin embargo, no quería que lo notara y le echaba la culpa a Martina,
la pobre no hacía más que darme la razón y poner en palabras mis pensamientos
catastróficos. Porque una infidelidad para mí, en ese entonces, era la peor
catástrofe que podría ocurrirme.
Me
aguanté lo más que pude, le deseé suerte y lo vi partir. Pero, antes, le
instalé un programa de seguimiento en su celular. Una aplicación, en realidad,
que había encontrado en Internet y trabajaba en segundo plano, sin ser notada
por el usuario poco atento que era mi novio.
Fue
de este modo que supe que se quedaba en la laguna de Chascomús la mayor parte
del tiempo y él me decía que estaba pescando, así que debía de ser cierto.
Pero… después se me figuraba que no iba a pescar, sino a acampar y quizás
habría chicas en el campamento. Me carcomían los celos y, más aún, cuando
pasaba horas sin escribirme.
Tengo
que reconocer que no estaba en mis cabales cuando me lo imaginaba en una carpa
con una chica. Pero pensaba, también, que se olvidaba el celular cerca del río
o que se dormía la siesta y por eso no contestaba ¿O se emborracharía y dejaría
el celular de lado? ¿O era que, de verdad, pescaba?
No
pude aguantar la sospecha, la inseguridad y tuve que partir a ver qué hacía, la
tonta de Martina no estaba para acompañarme, fui a buscarla a su casa y los
padres dijeron que se había quedado con el novio. Y yo que creía que había cortado
con Carlos.
Tomé
el primer micro que conseguí a Chascomús como una loca, porque me sentía una
loca persiguiendo a mi novio, desconfiando de él, ya hasta estaba sintiendo
culpa por actuar así, pero no podía dar marcha atrás.
Se
me ocurrió, entonces, que cuando lo viera le iba a decir que era una sorpresa.
Que en su último día lo iba a buscar, convertir la persecución en una escena
romántica, sí, era lo mejor.
Al
llegar a Chascomus, seguí el GPS del celular hasta dar con un campo alejado,
cerca de la laguna. Allí había una carpa, con unas cañas de pescar afuera. Me
asusté de que mis imaginaciones fueran tan certeras, porque él no me había
dicho lo de la carpa ,era pura suposición. Encima afuera de la carpa había unas
ojotas rosas de mujer. Mentalmente me dije: “le pueden haber robado el celular,
pueden ser de uno de los chicos, ahora los varones también usan rosa.” Intenté
tranquilizarme, bajé el cierre de la carpa y se me presentó el mosquitero…
entonces a través de los cuadraditos la ví: ¡era mi amiga Martina abrazada a mi
novio!
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