"FIGURITA DIFÍCIL" - DÍA 16
FIGURITA DIFICIL
Carlos Fernando Elorza (Argentina)
Escasa y esquiva habitante de
la ilusión por completar lo que falta. En su nombre se celebran en las
inmediaciones de quioscos, librerías, más o menos cercanos a las escuelas, las
ceremonias de la apertura del sobre que puede contenerla. Júbilo o decepción
ante los resultados que arroja el episodio. El Pibe, más o menos futbolero,
llegando a uno de los primeros mostradores de su vida. Bolsillos más o menos
nutridos significarán álbumes más
cercanos a completarse en menos tiempo que los otros, más despoblados. Tal vez
incompletos para siempre. Infancias. Desigualdad. Parecido a lo que muestra la
disputa por la Copa del Mundo de Selecciones. Ya desde su etapa clasificatoria
la disputa una elite. Reducida. Excluyente. Cerrada en protagonistas
reiterados. El fútbol, deporte fascinante. Entretenimiento de masas que puede
suspender la razón por el tiempo que dure un partido. Capaz de agitar viejas
memorias de jornadas memorables y, al mismo tiempo, hoy de hacer evidentes diferencias tan grandes que la competencia no
acontece. Salvo los batacazos, una maniobra de reanimación sobre un agonizante,
que lo trae de nuevo a la vida y el juguete vuelve a moverse. Los programas de partidos de las ligas de
elite habitadas por clubes cuyos dueños son jeques, bancos, o directamente
fondos económicos de origen desconocido, allí donde juegan los seres humanos que
aparecen en los campos de juego, en las pantallas de televisión - o de
teléfonos llamados inteligentes- y en
las imágenes de las figuritas, volverán a ponerlos a tirar del carro del circo,
cinco días después de que termine este torneo mundial. Repetidas: las figuritas
de la desigualdad, la violencia, la indiferencia ante el dolor ajeno, la del
individualismo y la de la hipocresía. Si miran bien, verán las caras de quienes
intentan justificarlas. Se ríen en el palco celebrities y autoridades. La
figurita difícil, esa que no sale nunca, es la de la humanidad.
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