"HASTA LA VICTORIA SIEMPRE" - DÍA 10
HASTA LA VICTORIA SIEMPRE
Diego Martín Lanis (Argentina)
Había llegado a ese país, como uno de tantos a buscar el futuro. Un país
con todos los climas. No se parecía al suyo. Hablaban otro idioma. Las
costumbres eran distintas. Aquí la paz todavía era posible. La cultura y los
rasgos de una modernidad plena lo entusiasmaban.
Lo recibieron como a quien se esperaba desde tanto tiempo atrás. El
trabajo escaso. La paga mucho menos. Enseguida, pudo hacerse entender aunque al
escucharlo fue tildado de " inglés " , o " el que llegó de
lejos." Con el pelo lacio, alto, cuerpo de atleta lo que generaba la
confusión. Entonces, decía que había nacido entre Francia y Alemania para terminar con los
comentarios. Por un contacto ocasional llegó al entrenamiento de un equipo de
fútbol que entrenaba para filmar una película sobre la vida en los campos de concentración. Él, escapó de esa "matanza " y
persecución. Del Holocausto. Había
perdido contacto con la familia, refugiada en los confines de una Europa
convulsionada. La mujer, de ella la imagen de paz lo abrazaba como si aceptara
el destino que separó los cuerpos en el espacio y el tiempo. Cuerpos divididos
por las fronteras, las ciudades, los idiomas, el amor, la guerra, la angustia
de los " caídos " y la perversa, sádica crueldad de los vencedores. ¿
Vencedores. ?
Dibujaba en su cabeza las imágenes de su mujer e hijos. El lápiz mental
repasó uno a uno los recuerdos. Reforzó el trazo en cada sonrisa hasta que no
aguantó más y se acercó a una caja de dónde sacó la única foto de ellos.
Levantó el labio del lado derecho para dejar ver dos dientes.
La película era la segunda parte de una con un recordado título. Esta se
llamaría." HASTA LA VICTORIA
SIEMPRE “ y lo tendría, aún recién llegado, como protagonista. Le fue otorgado
semejante papel, por ser el ´único " jugador entre los " jugadores
cinematográficos " dentro de los estudios de filmación que transcurrían en
los campos de concentración
Le dijeron que se pensaba aprovechar su condición de francés que hablaba
y escribía, además, en inglés y entendía el alemán, para poder relacionarse y
ser intérprete. Aceptó sin poner ninguna condición. Al instante, se enteró que
entre los " actores-jugadores " había un hombre de nacionalidad
alemana que sería compañero de equipo. Se lo presentaron y estrechó la mano. El
aspecto, la mirada lo llevaron a pensar en esos soldados, con sueño. hambre.
que huían por el bosque, entre los árboles bajo una andanada de aviones
alemanes por el cielo. Era él mismo. Con ellos.
Durante los meses de filmación, el trato distante, aunque ambos
intentaron conservar la cortesía. Cada tanto " el francés " recordaba
el objetivo que lo mantenía en pie. Repetía " HASTA LA VICTORIA SIEMPRE
" Ese título era un bálsamo
suficiente.. Era indudable que aquello no podría prolongarse por mucho tiempo.
Su situación se hacía intolerable. El alemán le había tomado confianza, lo
trataba como si realmente fuese prisionero suyo en la película. Y era compañero
de equipo. El francés se esforzaba por conservar la serenidad. A veces se
sentía literalmente vencido en esa nueva y diaria lucha que le promovía en
tierra extraña, el enemigo, el grande y poderoso enemigo, del que huyó luego de
atravesar tierras difíciles. El enemigo estaba también ahí, lo tenía al lado, obstinado,
parsimonioso, eficaz, influyente, un poco dueño —aquí también— de su destino
humano, de su residencia en la tierra. “Es igual, pensaba, a estar allá. De
nada me ha servido abandonar mi país, para venir a dar, al cabo del mundo, con
el enemigo”. En medio de su desesperación, de la angustia interior que lo
poseía, pensaba muchas veces en no regresar jamás al trabajo en los estudios de
filmación ni jugar más al fútbol y regresar a las calles de la ciudad. “Pero ¿y
por qué? ¿Por qué va a derrotarme también en esta batalla por la vida, como sus
compatriotas derrotaron a los míos en mi propia tierra? ¡Ah!, eso no, eso no
debe ser así. No me dejaré vencer. Pero qué difícil será esa victoria. Poder
gritar !!!! HASTA LA VICTORIA SIEMPRE !!!
.. Me bastaría con saber que era un enemigo, un invasor, capaz de
torturar a mis hijos y de escoger como rehén, para vaya a saber que, a mi
propia mujer. O a la humanidad toda. Y sin embargo, aquí estoy, sonrió,
converso con el enemigo, dependo de él. Podría irme y dejarle, como trofeo de
su victoria, mi propia ausencia, el recuerdo de un francés más, derrotado y
humillado…”
El no soporta escuchar :
!!!! HASTA LA VICTORIA SIEMPRE ¡!!
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