"15 MINUTOS" - DÍA 13

LA PROMESA DE PABLO CERONI

Gabriel Esteban Gómez (Argentina)


¨Son 15 minutos solamente, tampoco es una maratón. ¨

Se dijo a sí mismo Pablo después de pensarlo varios días y ante la inminencia del inicio de Qatar 2022. Ya no le quedaban días, Argentina estaba a un día de comenzar el torneo y todas las posibilidades pensadas y repensadas se habían descartado por la imposibilidad de cumplirlas.
Con sus 20 años a cuestas ya había vivido tres Mundiales y por herencia o por fanatismo siempre había buscado extraños ritos a cumplir en caso de que la Selección fuera ganando en el torneo. A vistas de lo que sucedió posteriormente, podemos pensar junto con Pablo que mucho efecto no le habían dado esas locuras que había hecho. El tema de esas cábalas o ritos le venían de su papá, un Bilardista casi ciego que también hacía locuras en tiempos mundialistas que mucho resultado no le daban sinceramente. Pero siempre quedaba flotando la misma pregunta: ¨y si no las hago y también nos va mal? ¨ Con lo cual siempre volvían a ponerlas en práctica por si las dudas…

Esta vez Pablo había pensado muchos días y ya casi a un día del inicio tomó en cuenta y decidió una bastante complicada: terminado el partido saldría a correr por su barrio, Villa Crespo obviamente, un total de 15 minutos por cada gol que metiera la Selección, sea el resultado que sea. Pablo no era precisamente un amante del deporte, pero tampoco era tanta la distancia y todavía en estado, podría cumplirla con algo de sacrificio.

En el primer partido pese a la bronca se cambió tempranito y salió a cumplir la promesa, ese gol de Lío lo obligó a correr en una hora rara para él y como se le hacia cuesta larga rumbeó para la plaza Los Andes y terminó a duras penas corriendo por el lindo césped de ese lugar. Volvió a su casa como pudo, dolorido doblemente: por la derrota impensada y por el cansancio de su promesa. Pensó para sus adentros: ¨¿Quién dijo que 15 minutos de trote no es nada? ¨

En el segundo feliz por el triunfo frente a Méjico ya no le costó nada correr durante una hora, la plaza es una buena compañera de trote y dentro de todo lo hizo feliz, los dos goles de Argentina le trajeron calma y esperanza.

Ya para el tercero se dijo, si no clasificamos a octavos minga de salir a trotar, pero nuevamente dos goles hermosos lo obligaron a correr una hora más en su cábala mundialista.

Llegaron los octavos, que a decir de Víctor Hugo es donde realmente empieza el torneo, y Pablo se dijo a sí mismo: ¨ Si corría 15 minutos por cada gol en fase de grupos, ahora debería aumentar la cábala, total es fiesta segura¨. Y sin pensarlo mucho dobló la apuesta, ahora correría 30 minutos por cada gol. En el fondo creía que ahora no habría goleadas, y ya se había demostrado que algo más le daba el cuerpo.

Dicen en el barrio que ésta nochecita había un loco corriendo por la plaza, enfundado en una camiseta 10 de Argentina cantando a grito pelado: ¨Muchachos, ahora nos volvimos a ilusionar, quiero ganar la tercera…¨

Pablito es uno más de los argentinos felices a ésta hora.

 

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