"15 MINUTOS" - DÍA 13

15 MINUTOS

Stefani Sacchi (Argentina)


Faltaban 15 minutos para las 19:00. Lucia había empezado a ordenar su escritorio. A dejar anotado en su cuaderno las tareas para el día siguiente. Le quedaba sólo un mail por responder y su jornada laboral estaba terminada. Tenía que irse puntual porque tenía cita en la orfebrería. La alianza con la que su novio le había propuesto matrimonio debía achicarse un poquito. No quería perderla en la boda o en su acelere después.

De repente, recibió un llamado. Número desconocido. Atendió. Quedó muda y no pudo decir nada. El ruido de las sirenas de fondo la ensordeció.

Salió corriendo y tocó timbre en la casa vecina. Polo, el vecino de la escribanía, abrió la puerta y tardó en reconocer a la jovencita. Estaba pálida y desesperada. Lucia le pidió ayuda y Polo se la dio. Se subieron juntos al vehículo del anciano. No tenían una dirección exacta, los dirigió la intuición.

Llegaron al lugar preciso y ahí el espíritu de la señorita se derrumbó. No recuerda cómo fue que la dejaron pasar porque la ruta estaba cortada. Pero entre las cintas que la demarcaban había un auto y un camión. El Fiat se había prendido fuego con todo lo que había en su interior. Adentro había un montón de sueños que se hicieron cenizas. También y lo más importante, estaba el cuerpo sin vida de su pareja Gastón.

La policía le explicó que fue un accidente, que en no más de 15 minutos el auto se había iscinerado por completo. Que no alcanzaron a llegar los bomberos ni bastó con el matafuegos del camionero.

La muchacha no quería derramar una lágrima porque sabía que podría ocasionar una avalancha. Se quedó inmuta en el medio de la nada sabiendo que lo había perdido todo. Se quedó ahí en la noche más fría de un invierno. No sintió el aire helado calando sus huesos.  Para ella había comenzado el infierno.

Pasan los años y aunque crea que haber podido superar la situación, cada dos por tres algo le indica que no.

El otro día, apurada para tomar el colectivo dijo algo y su psicóloga le respondió: “Ya lo sé, Lucia, 15 minutos sobran para cambiar una historia. Anda. Has perdido tanto en la vida, no vaya a ser cosa que pierdas algo más”. La joven agradeció la comprensión y se marchó.

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